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Categoría:  Cosecha - Girasol

Prueba de Reformas en una Cosechadora Gleaner R66 para Girasol 



 

Autor: J. M. Giordano
INTA EEA Rafaela 
giordano.juan@inta.gob.ar 
 

Introducción 

Luego de la importante caída en la cotización del girasol desde julio de 2013 hasta julio de 2015 (Figura 1) y posteriormente como efecto de los excesos hídricos (años Niño) en 2015 y 2016, el área de siembra a nivel nacional en el período 2013 -2016 mostró una disminución (Figura 2). Con posterioridad, el mercado comenzó un período alcista en los precios de esta oleaginosa y, por consiguiente, aumentó el área sembrada.

Figura 1. Precios de pizarra de la cotización (en dólares) del girasol en la Bolsa de Cereales de Rosario (Feb. 2011 a jun. 2018). Fuente: Agrofy News, 2019.

 

Figura 2. Estimación de la superficie sembrada de girasol en Argentina, desde la campaña 2011/12 al 2017/18. Fuente: MAGYP, 2019.

 

En la provincia de Santa Fe, se observó un restablecimiento del área sembrada luego del período de excesos hídricos para la misma serie histórica, tanto en los departamentos del Norte (Figura 3), como en los del centro de la provincia de Santa Fe. Es destacable el aumento en el área sembrada en las tres últimas campañas en los departamentos Las Colonias, Castellanos y San Martín (Figura 4). 

Figura 3. Área sembrada de girasol en los departamentos del Norte santafecino, desde la campaña 2011/12 al 2017/18. Fuente: MAGYP, 2019.

 

Figura 4. Área sembrada de girasol en los departamentos del centro santafecino desde la campaña 2011/12 al 2017/18. Fuente: MAGYP, 2019.

 

Algunas de las razones que favorecieron esta tendencia fueron: 

  • El menor costo de transporte para los departamentos del centro provincial hasta el polo industrial rosarino (Figura 5), donde están instaladas las empresas de “Crushing” (proceso físico de convertir semillas de oleaginosas en subproductos como aceite y harinas). Si bien entre noviembre de 2014 y febrero de 2018 los fletes aumentaron Campaña Departamento Campaña Departamento 97 101,4%, el incremento de los precios internos de los principales cultivos estuvo muy por encima (Hernández, 2018).

Figura 5. Participación del flete en el precio de la tonelada de trigo, maíz, sorgo, soja y girasol, desde agosto de 2015 hasta febrero de 2018, en el centro-norte de Santa Fe. Fuente: Hernández, 2018.

 

  • La difusión y fomento de siembra de híbridos de ciclo corto durante más de 10 años, por parte del departamento técnico de la Cooperativa AFA (regional San Martín de las Escobas) y posteriormente otras cooperativas zonales. Cabe señalar que dichos híbridos, presentan características tales como: altura de planta (no mayor de 1,6m), tolerancia al vuelco y tallo de los capítulos en posición decumbente, al momento de cosecha. Esta última característica ayudaría a disminuir el daño de aves plaga (cotorras y paloma torcaza común). Posiblemente estas ventajas hicieron que los productores reemplacen con girasol, áreas dedicadas a cultivos como el sorgo granífero (Figura 6) y luego de la cosecha se sembrase maíz de segunda (en febrero), pudiéndose en estos lotes obtener rendimientos superiores a 7 t/ha (Besana, 2016).

Figura 6. Área sembrada de girasol y sorgo en los departamentos Castellanos, Las Colonias y San Martín desde la campaña 2011/12 al 2017/18. Fuente: MAGYP, 2019.

 

De esta manera se logra una doble utilización del lote en un mismo ciclo agrícola estival con bajo uso de insumos, notándose además en el departamento San Martín, una reducida incidencia de insectos defoliadores en el ciclo de esta oleaginosa (tendencia observada en los últimos cuatro años), con buenos rendimientos en grano y porcentaje de grasa, brindando entonces mejores ingresos brutos que el trigo (Besana, 2016). 

Dadas las perspectivas zonales para la producción de girasol, algunos productores adquirieron cabezales usados de contratistas, que habían renovado o descartado sus cosechadoras por cambio de actividad. 

En este contexto, se comenzaron a reportar reclamos por excesivas pérdidas, tanto en los cabezales como en la cola de la cosechadora, aun trabajando a velocidades de avance reducidas (4-5 km/h). Es así que en el año 2018, se decidió realizar una serie de reformas a una cosechadora AGCO Gleaner R66, tendientes a mejorar el flujo interno del material para evitar un exceso de molienda del material no grano y reducir las pérdidas de granos por la cola de la cosechadora. 

Luego de las pruebas y evaluaciones realizadas durante la campaña de trigo 2018 (Giordano. 2019), se decidió evaluar su funcionamiento en la cosecha de girasol durante la campaña agrícola 2018/2019.

 

Materiales y Métodos

El 21 de enero de 2019 se realizó la evaluación de la cosechadora AGCO Gleaner R66 (300 hp motor) de 5 años de antigüedad, equipada con un cabezal girasolero Maizco de 8,4 m de ancho de corte (24 bandejas a 0,35 m) modelo 1997, en un establecimiento en Colonia Belgrano, provincia de Santa Fe.

El lote de 30 ha había sido sembrado con el híbrido Advanta CF 101 en líneas a 0,42 m, con una densidad de 2,5 semillas por metro lineal. El 24 de octubre, cuando el cultivo poseía 4 hojas, una caída de granizo disminuyó un 20% el stand de plantas. En esa etapa, el lote presentó sectores con Coniza sp. (“rama negra”), según puede observarse en la Figura 7.

Figura 7. Infestación de la maleza Coniza sp. en el cultivo de girasol.

 

A pesar de ello, el rendimiento promedio del lote fue de 2.500 kg/ha. La evaluación se realizó en un sector donde la aplicación de atrazina (en pre siembra) realizó buen control y la altura del cultivo en general era de 1,5 a 1,6 m. Se observaron algunas plantas afectadas por granizo siendo éstas de menor porte. 

En general, las plantas del lote de evaluación, poseían capítulos de entre 0,2 a 0,25 m de diámetro, alcanzando un rendimiento de 3.500 kg/ha (Figura 8a y b). 

Figura 8. a) Vista del cultivo en el área de evaluación de la cosechadora. b) Vista de un capítulo representativo.

 

El cabezal girasolero Maizco con 24 bandejas de captación utilizado en el ensayo, fue fabricado antes del año 2000, por ello el diseño de dichas bandejas presentan un frente poco aguzado (Figura 9a). A diferencia de los actuales (Figura 9b), que permiten suavizar el contacto bandeja-capítulo y facilitan el guiado de los tallos a los canales de captación.

Figura 9. a) Vista lateral de un par de bandejas del cabezal girasolero Maizco 1997, utilizado en el ensayo. b) Vista frontal de las bandejas de un cabezal girasolero Maizco de última generación.

 

La diferencia de 7 cm entre las líneas de siembra a 0,45 m con los canales de captación (entres las bandejas) a 0,35 m, permitía solo la coincidencia de una línea de cultivo cada nueve canales de captación del cabezal. Por lo tanto, solo tres líneas del cultivo son coincidentes con los 25 canales totales de captación de dicho girasolero (Figura 10). Cabe aclarar que, las diferencias de coincidencia de las gargantas de las bandejas con la mayoría de las líneas de cultivo, son de entre 15 a 25 cm.

Figura 10.  Dibujo esquemático del cabezal Maizco de 24 bandejas a 0,35 m (8,4 m). Líneas del cultivo a 0,45m (no coincidentes) Centro del cabezal.

 

De haber adquirido un cabezal también de 8 m. (misma marca), pero con dos bandejas entre líneas a 0,525 m, hubiese podido captar por lo menos 17 líneas de siembra a 0,42 m (considerando una tolerancia de unos 5 cm, entre las líneas de siembra y los canales de captación), de un total de 28 canales de dicho girasolero. 

A la fecha de cosecha, el perfil del suelo estaba saturado por las excesivas precipitaciones acontecidas en noviembre de 2018, las cuales fueron 170 mm superiores a la serie histórica (107 mm). Al momento de la cosecha las precipitaciones acumuladas eran de 593mm (INTA Rafaela, 2019), sobre un cultivo implantado en un lote de pre cañada. A pesar de ello, éste contaba con buen escurrimiento que permitió transitarlo sin mayores contratiempos.

Para uniformar la madurez del cultivo, se aplicaron 3 litros/ha de Paracuat® 6 días antes de la evaluación, encontrándose el cultivo en óptimas condiciones de secado. Sus semillas tenían en promedio 13% de humedad al inicio de la jornada, los receptáculos mostraban buenas condiciones de flexibilidad y el cultivo se presentaba bien parado. 

Antes de iniciar las pruebas de la cosechadora, se recorrió el área en busca de pérdidas por desgrane natural. Para evaluar estas pérdidas y las de cosecha, se realizaron adaptaciones al tradicional método difundido por INTA (Bragachini et. al. 2012). Se marcó y recorrió, previo al paso de la cosechadora, un área de 50 m2 (12,5 m de longitud, por 9 líneas del cultivo en pie), recogiéndose todos los capítulos que hubiesen estado caídos o adheridos a tallos quebrados, quedando éstos por debajo de la línea de corte del cabezal (Figura 11). 

Al peso de los granos de los capítulos recolectados, se los multiplicó por 2 para llevarlo a una superficie de 100 m2 y luego extrapolarlos a hectárea. Se consideró evaluar la mitad del ancho del cabezal por cuestiones operativas, entre ellas la dificultad para desplazarse junto a tallos vestidos con pelos hirsutos. 

Posteriormente se colocaron al azar cuatro aros no forrados de 0,56 m de diámetro y 1 m2 de superficie en todo el ancho de corte del cabezal (Figura 11). Dentro de dichos aros, se recolectaron todos los granos caídos en el suelo (por desgrane natural o pájaros), considerando que 140 semillas contadas (10 g) representan una pérdida de 100 kg/ha. De ésta manera, sumando la pérdida de capítulos y granos recolectados, se obtuvo una estimación del total de las pérdidas naturales.

Figura 11. Esquema de la adaptación al método tradicional, para la estimación de pérdidas naturales en girasol. Aro no forrado .

 

Luego, dentro de esta misma área ya delimitada y durante el paso de la cosechadora, se arrojaron cuatro aros forrados de 0,56 m de diámetro, siguiendo el criterio del ensayo de trigo de 2018 con esta misma cosechadora (Giordano, 2019). El primer aro forrado se arrojó detrás de la rueda trasera izquierda, de forma tal de captar el material expulsado por el picador del rotor (Figura 12, aro 2). Luego se lanzó otro aro forrado por debajo de la cosechadora (Figura 12, aro 3) para muestrear las posibles pérdidas de granos provenientes de la limpieza. Finalmente se arrojaron otros dos aros forrados por detrás del paso del cabezal, hacia ambos lados de la cosechadora (Figura 12, aros 1 y 4).

 

Figura 12. Esquema con la distribución de los aros forrados, para la medición de pérdidas por cola y cabezal. Aro forrado .

 

Para el cálculo de las pérdidas del rotor (trilla-separación), se contaron los granos captados sobre el correspondiente Aro 2 (Figura 12), el cual concentró las pérdidas generadas en una superficie de 4,7 m2, correspondiente al ancho del cabezal (8,4 m), por 0,56 m (diámetro del aro); posteriormente se extrapola a kg/ha. 

Para el cálculo de las pérdidas del sistema de limpieza, se contaron los granos sobre el correspondiente Aro 3 forrado (Figura 12), finalmente al valor obtenido se lo multiplicó por dos; dado que un solo aro forrado de muestreo detrás de la cola de la cosechadora, no logra abarcar el total del ancho de la zaranda. 

Respecto de las pérdidas por cabezal, se contaron los granos encontrados en el rastrojo, debajo de los cuatro aros forrados que se arrojaron en todo el ancho de corte; tal como puede apreciarse en la Figura 12. Luego se extrapoló esta cantidad de granos a kg/ha y posteriormente, se restaron las pérdidas naturales ya evaluadas; tal como lo expresa el método de evaluación difundido por INTA (Bragachini et al., 2012). 

A continuación, sobre la misma superficie delimitada anteriormente de 50m2, se recorrieron nuevamente las 9 líneas del cultivo ya cosechado (medio cabezal), en búsqueda de capítulos no captados, los cuales fueron desgranados y el peso de los granos así obtenidos se los multiplicó por 2, para llevarlo a una superficie de 100 m2 y luego extrapolarlos a hectárea. 

El método empleado prevé una tolerancia máxima de pérdidas totales (cabezal más cola) de 70 kg/ha; dicha tolerancia es independiente del rendimiento del cultivo cosechado (Bragachini et al., 2012). 

La calidad de los granos se determinó efectuando un promedio de un pool de muestras de un litro de capacidad, recolectadas durante la descarga en el carro granelero. Dicho muestreo se realizó pasando un envase en forma diametral al chorro de descarga, de forma tal de recolectar los granos tanto de la periferia, como de su sector central. Posteriormente se cuarteó dicha muestra y se tomó una alícuota de 100 ml, para realizar evaluaciones de granos partidos y cuerpos extraños. 

Respecto de la regulación de la cosechadora, el productor consideró que a la luz de los buenos resultados obtenidos con las reformas ya implementadas y probadas durante la campaña de trigo 2018 (Giordano, 2019), no era necesario realizar nuevas reformas como ser: reemplazar el cóncavo de trilla por uno experimental de menor agresividad, y/o forrado del primer sector del cóncavo de trilla en su sector de ingreso; como normalmente se aconseja hacerlo en todas las marcas de cosechadoras, convencionales o axiales, para éste cultivo. 

 

Resultados 

Inicialmente, se realizaron pruebas preliminares con una velocidad de avance entre 5 y 6 km/h, observándose distintos tipos de pérdidas por defectos de captación en el cabezal y las proyectadas desde la cola de la cosechadora. Estas últimas provenían desde el picador, por falta de colado entre los cóncavos de trilla y separación, además de los granos volados por el sistema de limpieza junto a semillas vanas (sin valor comercial), provenientes del sector central de algunos capítulos, no totalmente polinizados. Por consiguiente, a medida que se mejoró la regulación preliminar de la trilla, separación y limpieza de la cosechadora, lo que alentaba a aumentar la velocidad de avance, se incrementaban también las pérdidas de granos por el cabezal. Estas pérdidas aumentaban debido a la diferencia entre las líneas de siembra, con las bandejas de captación, las cuales presentaban un frente poco aguzado que sacudía los capítulos y producía desgrane; el cual era captado en parte, por dichas bandejas (Figura 13).

Figura 13. a) Nótese la falta de coincidencia de las líneas de plantas del cultivo con las bandejas de captación. b) Obsérvese la acumulación de semillas sobre las bandejas de captación del cabezal.

 

Otra causa que también aumentó el desgrane de los capítulos, fue la necesidad de regular las bandejas del cabezal a baja altura (0,5–0,6 m) (Figura 14a), debido a que algunos tallos se encontraban quebrados en la parte superior y sus capítulos pendían a esa altura. También existían plantas bífidas desde la base, originadas por la granizada, las cuales al quebrarse por los impactos perdieron la dominancia apical y desarrollaron dos tallos en las yemas basales (Figura 14b). Por consiguiente, dichas plantas también eran de menor altura y durante el avance del cabezal, se observaba un síntoma claro de cómo eran empujadas, quedando la mayoría de sus gruesos tallos volcados sobre el suelo, con parte de sus raíces expuestas sobre el rastrojo, tal como puede observarse en la figura 14b. a b

Figura 14. a) Vista del cabezal trabajando a baja altura. Obsérvese como la mayoría de los capítulos, se ubican por arriba del escudo rotativo del cabezal. b) Vista del parcial desarraigo de los tallos, obsérvese además una planta con tallos bífidos.

 

Este efecto de parcial desarraigo, aumentaba en la medida que se elevaba la velocidad de avance de la cosechadora, junto al de las pérdidas de granos por cabezal; no encontrándose capítulos caídos en el cultivo evaluado. 

Durante las pruebas preliminares el productor inició el trabajo con el rotor de trilla-separación a 350 rpm (caja de transmisión del rotor en baja), pero se observaba que los capítulos eran desmenuzados en demasía y las pérdidas por cola eran muy elevadas. Se decidió reducir la velocidad de giro a 250 rpm e iniciar las evaluaciones. 

Antes de iniciar las evaluaciones de pérdidas a las distintas velocidades, se delimitaron áreas de evaluación de las pérdidas naturales (PN), no encontrándose capítulos caídos ni desgrane significativo producido por los pájaros o el viento. 

La primera evaluación se realizó a 6 km/h con una luz de trilla (rotor-cóncavo) de 80 mm (Figura 15), pero las pérdidas por rotor y zaranda evaluadas continuaban siendo elevadas (Cuadro 1). Por ello, se decidió practicar una detención inmediata de la cosechadora, desembragando el rotor en pleno trabajo; de ésta manera se pudo observar el obturado de las rejillas del cóncavo de trilla, tal como se puede apreciar en la Figura 16a.

Figura 15. Dibujo esquemático en 3D, área resaltada donde se mide la luz de trilla entre el cóncavo de trilla y el rotor (Butler AGCO, 2014).

 

Figura 16. a) Obsérvese la total obturación de las rejillas del cóncavo de trilla. b) Obsérvese el material en proceso entre el rotor y el cóncavo de separación (no incrustado), donde sus rejillas poseen un espacio de colado de 35 x 35 mm.

 

Una parte de este material así triturado, colaba a través del cóncavo de separación (Figura 16b) saturando la zaranda superior (Figura 17). El resto, continuaba las circunvoluciones entre el rotor y los cóncavos hasta ser expulsado por el picador de paja.

Figura 17. Obsérvese la saturación de material muy desmenuzado, colapsando la zaranda superior.

 

Por lo tanto, se decidió reducir la luz rotor-cóncavo a 60 mm y además se disminuyeron las vueltas del rotor a 200 rpm; de ésta manera los batidores al pasar un poco más cerca, permitirían barrer mejor los cóncavos e impediría su apelmazamiento, presumiendo de éste modo aumentar su capacidad de colado. Además, al reducir las rpm, también disminuye el desmenuzado de los capítulos. Esta prueba se inició también trabajando con una velocidad de avance de 6 km/h.

Cuadro 1: Regulaciones del sistema de trilla y promedios de las evaluaciones de pérdidas realizadas a distintas velocidades de avance y capacidad de trabajo en ha/h y t/h (Índice de alimentación de granos. IAG).

Referencias: RPM: Revoluciones por minuto, Luz: rotor-cóncavo, Nat: Naturales, Cab: Cabezal, Zar: Zaranda, TC: Total Cola, Cos: Cosechadora.

 

Figura 18. a) Capítulo entero y correctamente trillado. b) Vista de granos limpios extraídos de la tolva con bajo contenido de materias extrañas.

 

Logrado ello, se comenzó a aumentar la velocidad de avance a 7 km/h, pero en este caso se probó trabajar con una luz rotor-cóncavo de 50mm en el sector trilla, mejorando de este modo el barrido de los capítulos, favoreciendo el colado de los granos trillados, favoreció el proceso en el área de limpieza, optimizando la performance del Índice de alimentación de granos (IAG) de la cosechadora un 18% sobre la regulación inicial, pero además permitió aumentar casi un 17% la superficie cosechada por hora de trabajo. La calidad de los granos recolectados le permitió al productor realizar comercialización directamente a puerto, pues se mantuvo dentro de los parámetros de calidad (Resolución 1075/94, Infoleg, 1994).

Con éstos resultados favorables se intentó cosechar a 8 km/h, encontrándose un límite por el aumento de las pérdidas por cabezal y también por las de cola (Cuadro 1); por ello el productor, continuó trabajando a 7km/h, dado que la performance lograda le permitía recolectar unas 50 a 60 ha/día con pérdidas tolerables. Cabe destacarse que, de habernos permitido forrar una parte del cóncavo de trilla en su sector de ingreso del material captado y/o reemplazar los cóncavos de trilla estándar por otros de menor agresividad, posiblemente se hubiese podido mejorar aún más su performance. 

Al respecto, y solo como un dato de referencia, en la campaña anterior de cosecha de girasol, en Santa Clara de Buena Vista (Sta. Fe), se realizaron a principios de enero, evaluaciones a una cosechadora JD 9760 STS (254 hp) de 13 años de antigüedad, la cual poseía un cabezal Mainero 1040, de 21 líneas a 0,52 m (ancho de trabajo 11 m) de 5 años de antigüedad. Dicha cosechadora trabajó en un lote con líneas de siembra a 0,52 m, con una humedad en el grano también del 11% y el rendimiento promedio fue de 2.400 kg/ha. 

Si bien esta cosechadora JD 9760, posee 50 hp menos que la Gleaner R66, la primera tenía incorporado el forrado de los dos cóncavos iniciales de trilla y el tercero de barrotes redondos (original JD), mientras que los de separación eran experimentales de alto colado. Estos últimos ya han sido descriptos y evaluados por Giordano (2018 a, b y c), quien expresa que se pudo trabajar hasta una velocidad de avance de 9,5 km/h, permitiéndole obtener un IAG de 25 t/h, manteniendo una capacidad de trabajo de 10,4 ha/h, con pérdidas por cola de hasta 40 kg/ha. Respecto de las pérdidas por cabezal, debido al buen estado del cultivo (erecto y madurez pareja) y la correcta coincidencia de las bandejas con la distancia de las líneas de siembra, dichas pérdidas llegaron hasta los 45 kg/ha.

 

Conclusiones

La incompatibilidad de las líneas de siembra a 0,45 m del cultivo con el modelo del cabezal girasolero Maizco, con bandejas a 0,35 m y su antigüedad de diseño en las punteras de dichas bandejas, generaron pérdidas por desgrane en los capítulos que podrían haber sido evitados. 

Las reformas introducidas y evaluadas en la campaña de trigo precedente, en éste modelo de cosechadora, fueron también compatibles para permitir una performance adecuada para la trilla del girasol, realizando solamente ajustes en sus parámetros de regulación (luz de rotor-cóncavo y rpm rotor) pudiendo mantener de esta manera la calidad de los granos recolectados y las pérdidas por cola dentro de los límites aconsejados por INTA.

 

Agradecimientos

Al Sr. Omar Pinciroli de la localidad de Colonia Belgrano (Sta. Fe), productor agropecuario y propietario de la cosechadora Gleaner R66 y del lote de girasol cosechado.
También al Sr. Juan Junco por permitirnos intervenir en su taller de reparaciones y compatibilizar las reformas probadas.

 

Bibliografía

Agrofy News. 2019. Precios Históricos de pizarra de Soja, Trigo, Maíz y Girasol. Accedido el 14/05/2019. https://news.agrofy.com.ar/granos/precios/series-historicas/pizarra 

Besana, A. 2016. Girasol y maíz, juntos son la revelación. Publicado 25/02/2016. Accedido el 14/05/2019. https://www.infocampo.com.ar/girasol-y-maiz-juntos-son-la-revelacion/ 

Bragachini, M., Peiretti J., Giordano J., y Sánchez. F. 2012. Eficiencia de cosecha de girasol con agregado de valor en origen. Manual de actualización técnica Nº 71. INTA, EEA. Manfredi. 20 p.

Butler AGCO. 2014. The Progressive Processor - Gleaner Animation. Publicado el 7 Julio. 2014. Accedido 22/3/2019. https://www.youtube.com/watch?v=oiSTIYqFH7o  

Giordano, J. 2018a. Cosecha de poroto mung (Vigna radiata (L.) Wilczek). Alternativas para mejorar su recolección. Campaña 2017-2018. Publicación Miscelánea N°135. Pág.95 a 106. Ediciones EEA. Rafaela.

Giordano, J. 2018b. Evaluación de cóncavos de menor agresividad para la trilla de cosecha fina. Campaña 2017-2018. Publicación Miscelánea N°135. Pág. 107 a 117. Ediciones EEA. Rafaela.

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Hernández, X. 2018. Agricultura. Bajó la incidencia del flete en el ingreso bruto por tonelada de grano en los últimos cuatro años. Publicado 16.04.2018. Accedido el 14/05/2019. https://www.infocampo.com.ar/bajo-la-incidencia-del-flete-en-el-ingreso-bruto-por-tonelada-de-grano-en-los-ultimos-cuatro-anos/ 

Infoleg. 1994. Resolución 1075/94. Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. Sanidad Vegetal. Norma IX. Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. República Argentina.

INTA Rafaela. 2019. Boletín Agro meteorológico. Planillas mensuales, con toma de datos diarios. Accedido el 14/05/2019 http://rafaela.inta.gob.ar/agromet/ 

MAGYP. 2019. Serie de estadística agrícola por cultivo, campaña, provincia y departamentos de la República Argentina. Estimaciones agrícolas. Ministerio de Agroindustria. Accedido el 14/05/2019.
http://datosestimaciones.magyp.gob.ar/
 

 

Autor: 
J.M. Giordano, INTA EEA Rafaela
Mail: giordano.juan@inta.gob.ar 
 

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